lunes, 20 de febrero de 2017

Volar atados

Basado en el mito de Toro Bravo y Nube Azul. Versión en línea disponible en: http://historias-comunes.blogspot.com.co/2013/09/la-leyenda-de-toro-bravo-y-nube-azul.html

Luego de la enseñanza recibida por el anciano, la joven pareja se distanció. En un principio, ambos trataron de seguir con sus vidas como si nunca hubiesen ido a parar donde el viejo. Toro Bravo se dedicó a la cacería, mientras que Nube Azul se destacó como una de las mejores hilanderas de la aldea. Los jóvenes ignoraban el porqué de su distanciamiento. Lo que les dijo el anciano resonaba en sus pensamientos, ¿en verdad no podrían volar atados sin hacerse daño? ¿Habían entendido mal el mensaje?

Después de meses viviendo en la cotidianidad, ambos decidieron ponerle fin a su distanciamiento y, malinterpretando lo que les dijo el anciano, decidieron volar atados. Desde ese día, Toro Bravo se volvió participe de la vida de su amada y ella de la de él. En la cacería estaban atados, en las hilanderas estaban atados, en todo momento lo estaban.

El tiempo siguió pasando sin esperar a nadie, las hojas cayeron para luego volverse a alzar y la joven pareja destrozada por dentro estaba. Seguían atados día a día, las caricias, los besos y los abrazos se terminaron sin una razón de ser. El tiempo que permanecían unidos era suficiente para lastimarse el uno al otro. Toro Bravo se volvió pésimo en la cacería porque su antigua amada no dejaba de estar ahí y Nube Azul se ponía nerviosa cada vez que alguien miraba su tejido. Se estaban haciendo daño. En un horizonte caluroso, mientras caminaban, se encontraron con el águila y el halcón que les había enseñado el anciano hace ya tanto. El águila estaba lastimada, pero con vida, mientras que el cadáver del halcón yacía en el suelo. Entonces, Toro Bravo y Nube Azul comprendieron la respuesta, si no querían seguir volando atados, uno de los dos tendría que morir.  

Mateo Sanabria Rodríguez

domingo, 19 de febrero de 2017

La esperanza de Pandora

Estaba en mi clase de Historia del arte, la maestra pasaba diapositiva tras diapositiva mientras repetía su discurso motivador, "ustedes son artistas, el futuro está en sus manos, los artistas piensan diferente"...¿cuántas veces he escuchado eso? Si quisiera escuchar un discurso así, iría a la iglesia más seguido. Lo único que deseaba en ese momento era aprobar la clase. En medio de mi descontento, la maestra pasó una pintura titulada Pandora del artista Jules Joseph Lefebvre, ¿dónde había escuchado el nombre de la pintura antes? ¿Sería en la película Avatar? Dicha pintura fue diferente a las demás...la figura de la mujer, había algo en ella, algo que me llamaba la atención; su desnudez, su mirada hacia lo lejos y la caja entre los brazos. La maestra pasó a la siguiente pintura sin depararse de mi asombro, posiblemente, ella sabía que muchos de los estudiantes no le prestábamos atención a la clase.  

Pandora había despertado algo en mí que no podía dejar pasar desapercibido, ni siquiera le podía poner nombre a esa sensación. Luego de un día menos en el colegio, llegué a mi casa para buscar información sobre la pintura. Al parecer, la pintura se remitía al mito de una mujer conocida como Pandora. El mito consistía, a grandes rasgos, en la cólera de un Dios (nada menos y nada más que Zeus, el Dios del Olimpo) a raíz del engaño por parte de los mortales y uno de los Titanes, Prometeo. Como consecuencia de este engaño, Pandora fue creada para liberar todos los males en el mundo de los mortales, nuestro mundo, pero, algo quedó dentro de la jarra (o caja, como apuntan algunas versiones) que liberó los males, la esperanza.

Luego de leer el mito, me doy cuenta de que necesito saber más con urgencia. Busqué más información sobre Pandora y el mito y logré colectar bastante información, sin embargo, no era la información que necesitaba. Tenía tantas preguntas que no estaban textualmente dentro de los informes que encontraba, ¿es Pandora la responsable de la desgracia humana? No lo sé, puesto a que es un mito, es difícil de comprobar. Pero, es algo egoísta por parte de los seres humanos pensar que nuestros problemas con culpa de un mito, ¿verdad? Los seres humanos somos egocéntricos, malhumorados, negativos, intolerantes...¿cuál es la mejor forma de justificarlo? Ah, sí, responsabilizar a un mito.

Habiendo respondido una de mis preguntas, por mi cuenta, había otra que no me dejaba dormir, por lo que comencé a formular teorías propias. Si el jarrón guardaba males, ¿por qué la esperanza quedó adentro? ¿Es acaso la esperanza un mal? Al principio fue difícil hallar la respuesta, luego me vino a la mente lo que, en primera instancia, me había llevado al mito: la pintura de Jules Joseph. Ya no me enfoqué en observar la figura de Pandora, sino en lo que la rodeaba, el paisaje. Ella estaba sola sobre una roca en lo que parecía ser un acantilado, sentada y con los ojos mirando hacia el frente, ella estaba...esperando. Ella esperaba mientras tenía esperanza. ¿Esperar implica esperanza? Yo creo que sí, no puedes esperar algo en lo que no creas fuertemente. Si Pandora estaba sentada con esperanza, ¿entonces la esperanza sí es mala? Aún soy algo inmaduro para responder esa pregunta, en mi ignorancia de niño, considero que sí, por eso es un mal que quedó dentro de su jarrón.

La esperanza es mala porque nos obliga a quedarnos quietos en un mismo punto, esperando a que algo llegue sin realizar acciones para que ese algo ocurra. Por eso, aun con el pasar de los años, la Pandora de Jules Joseph seguirá ahí sobre la roca, quieta, inmóvil, esperando con esperanza que algo suceda.

Mateo Sanabria Rodríguez